El paisaje cultural menorquín, una gran infraestructura hídrica

El paisaje cultural menorquín, una gran infraestructura hídrica

La cultura del agua en la Menorca tradicional, un modelo de gestión hídrica sostenible.

El paisatge cultural menorquí: una gran infraestructura hídrica

La investigación, primer premio de la convocatoria 2013 de proyectos de investigación sobre Es Mercadal y Fornells (Ajuntament des Mercadal), analiza la gestión tradicional del agua de lluvia en el municipio de Es Mercadal. El estudio se realizó a tres escalas distintas: la de los edificios y los aljibes (objeto), la del núcleo poblacional (urbana) y la del paisaje cultural (territorial). Se demuestra que la captación, almacenamiento y gestión del agua de lluvia era una acción completamente transescalar y transversal, desde la recogida de lluvia en una pequeña cubierta hasta la transformación de todo el territorio insular en una gran infraestructura de gestión hídrica.

En Menorca, durante muchos siglos, los aljibes y las cisternas permitieron a las personas y a sus animales sobrevivir a la severa estación seca que caracteriza el clima mediterráneo. Desde mediados de mayo hasta finales de agosto, la pluviometría cae en picado, precisamente cuando las temperaturas alcanzan sus máximos anuales. Esto provoca un importante “estrés hídrico”, cuando más hidratación necesitan los organismos es cuando menos agua hay. Un hecho que obliga a todas las especies a buscar mecanismos para sobrevivir.

Esta recogida y almacenamiento de lluvia permitía disponer de agua en épocas del año sin precipitaciones. Visto así, puede decirse que todos los casos estudiados transforman la lluvia que cae del cielo y corre esquiva en agua dulce almacenada, un bien de primera necesidad y extremadamente valioso. Con el trabajo realizado, puede afirmarse que en la isla de Menorca, hasta la segunda mitad del siglo pasado, todas las superficies impermeables y con pendiente se utilizaban para recoger este recurso natural. “Que no se pierda ni una gota” era el principio a seguir, en ocasiones hasta extremos obsesivos.

Sin embargo, la gestión hídrica tradicional no se realizaba únicamente mediante aljibes y cisternas. También las casas urbanas y rurales, las ciudades y todo el territorio insular, cuidadosamente intervenido para gestionar adecuadamente sus escorrentías, formaban parte de esta gran acción vital. La investigación quiere mostrar que en la Menorca tradicional, aún muy presente en muchos lugares, todos los elementos del paisaje construido (casas, caminos, cercas, lugares, calles, patios, plazas, eras, muros de piedra seca…) son en realidad pequeñas piezas de una inmensa infraestructura de gestión hídrica presente en todos los rincones de la isla.

La imagen “Clasificación vigente de las unidades hidrológicas según el Plan Hidrológico Balear (PHB)” muestra el balance hídrico del acuífero de Es Migjorn elaborado por Leticia de la Vega en su Tesina de fin de Máster dirigida por el profesor Albert Cuchí “Análisis del Ciclo Hidrológico Menorquín, por una gestión sostenible del territorio”. El gráfico muestra de forma muy clara que la inmensa mayoría de la precipitación anual en la isla (302 Hm3) no recarga los acuíferos, se “pierde” por evapotranspiración (242 Hm3) o como escorrentía superficial que regresa al mar (9,4 Hm3). Es importante destacar que las captaciones de agua de lluvia realizadas por los aljibes, los edificios y el territorio pertenecen en su mayoría a estos dos grandes flujos y por tanto no afectan a la recarga por infiltración de los acuíferos.

Fecha: 2013–2017

Autor: Ferran Vizoso, arquitecto

Colaboradores: Gian Marco, Daniele Russo y Lorena Finocchiaro, estudiantes de arquitectura